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La Luna, nuestro satélite natural


Conocer algunas características de la Luna nos parece algo interesante, no en vano es nuestro único satélite natural, el segundo objeto más prominente en el cielo después del Sol y que ya ha sido visitada por seres humanos. Y ¿sabía usted que ella es tan coqueta que sólo nos muestra una de sus caras?





a. Algunas características de la Luna


A diferencia de otros planetas como Júpiter o Saturno, la Tierra tiene solo un satélite natural: la Luna. Nuestro satélite gira alrededor de la Tierra a una distancia de unos 380.000 kilómetros. A modo de comparación, considere que la distancia en línea recta desde Arica hasta Punta Arenas es de algo menos de 4.000 kilómetros.



La Luna, al igual que la Tierra también es una esfera. Su diámetro es de poco menos de 3.500 kilómetros lo que significa que es mucho más pequeña que la Tierra ya que el diámetro de la Tierra es de alrededor de 12.800 kilómetros. Es decir, el diámetro de la Tierra es aproximadamente 4 veces mayor que el de la Luna.


La teoría más aceptada acerca de su origen sugiere que se formó hace unos 4.500 millones de años después de que un cuerpo de tamaño similar al de Marte chocara con la Tierra. La colisión habría arrojado al espacio gran cantidad de escombros que quedaron girando en torno a la Tierra. Poco a poco estos escombros se fueron fusionando y dieron origen a nuestro hermoso satélite tal como lo vemos hoy. Últimamente una nueva teoría publicada en 2018 propone que la Luna habría surgido de la propia Tierra cuando ésta era solo una nube de rocas vaporizadas.


Las mareas son provocadas por la atracción gravitatoria de la Luna y del Sol sobre el agua de mares y océanos. Aunque la masa del Sol es mayor que la de la Luna, como está a mayor distancia su influencia sobre las mareas es menor. Por esa razón, en cada lugar la marea alta se produce cuando la Luna se encuentra directamente sobre ese lugar, lo que va variando día a día. En verdad, las mareas constituyen un fenómeno bastante interesante y merece que en un próximo artículo nos refiramos más detenidamente a ellas.


Debido a que la Luna es el único satélite natural de la Tierra y es el segundo objeto más prominente en el cielo después del Sol, siempre ha atraído la atención de los seres humanos. En numerosas civilizaciones ha formado parte de mitos y leyendas. Por ejemplo, en algunas culturas la Luna representaba el poder femenino, era la Diosa Madre, la Reina del Cielo. En otras, en cambio, era una deidad masculina. Otras mitologías relacionaban la Luna con el conejo, con la rana o con la liebre y les adjudicaban a estos animales determinadas propiedades. Aún hoy día varias corrientes astrológicas le adjudican diferentes propiedades y sostienen que, de una u otra forma, tiene influencia en la vida de las personas.


b. Visitando la Luna

Los primeros seres humanos que visitaron la Luna fueron Neil Armstrong y Edwin Aldrin el 21 de Julio de 1969 en la nave Apolo de los EE.UU. Los dos astronautas se instalaron en el módulo lunar Eagle (Águila), mientras su compañero Michael Collins los esperaba en órbita en torno a la Luna. Armstrong fue quien primero pisó la Luna y luego lo hizo Aldrin. Pasaron en ella más de dos horas y recogieron gran cantidad de piedras del suelo lunar para su estudio. El 24 de Julio regresaron a la Tierra y amarizaron en las aguas del océano Pacífico. Esta fue, sin lugar a duda, una gran hazaña que todo el mundo celebró.


Otra hazaña relevante relacionada con las visitas a nuestro satélite tuvo lugar el 3 de enero de 2019 cuando la sonda espacial china Chang´e 4 alunizó en la llamada “cara oculta de la Luna” logrando ser así el primer país del mundo en conocer esta parte de nuestro satélite.



c. ¿Por qué hablamos de una "cara oculta" de la Luna?


Pero ¿por qué hablamos de una “cara oculta” de la Luna? En primer lugar, tenemos que dejar en claro que la Luna, al mismo tiempo que gira alrededor de la Tierra, gira en torno a sí misma y demora exactamente el mismo tiempo en completar una vuelta en torno a la Tierra que en completar una vuelta en torno a su propio eje. El resultado de este doble movimiento de rotación es que la Luna presenta a la Tierra siempre una misma mitad y, por lo tanto, hay una mitad de la Luna que no es posible ver desde la Tierra. A esa mitad de la Luna que ninca vemos es la que se denomina "la cara oculta".


Para entender mejor esta situación, analicemos los diagramas que se reproducen a continuación.


En estos diagramas se muestra un círculo coloreado girando en torno a un círculo central gris. Supongamos que el círculo coloreado representa a la Luna y el círculo gris representa a la Tierra.


En el primer caso (diagrama A) el círculo que representa a la Luna gira en torno al círculo gris sin rotar en torno a sí mismo. Esto se ve fácilmente pues la cara roja, por ejemplo, se encuentra siempre a la derecha. En el segundo caso (diagrama B) el círculo coloreado va rotando en torno a sí mismo: arriba la cara roja está hacia abajo, luego esa misma cara está a la izquierda, luego hacia arriba, después a la derecha y finalmente vuelve a su orientación inicial. Y, como se puede ver en el diagrama, el tiempo que demora el círculo coloreado en dar una vuelta alrededor del círculo gris es igual al tiempo que demora en rotar sobre sí mismo.

En el caso A, un observador situado en el círculo gris, es decir, en la Tierra, “ve” sucesivamente las cuatro caras del círculo coloreado que representa la Luna. En el caso B, el círculo coloreado que representa a la Luna apunta siempre la misma cara hacia el centro, de modo que un observador situado en la Tierra ve siempre la misma cara del círculo coloreado y, por lo tanto, hay una mitad de la Luna que nunca podrá ver.


Como muestra el diagrama B, para que esto suceda el círculo coloreado debe demorar exactamente el mismo tiempo en dar una vuelta en torno al círculo gris que en dar una vuelta sobre sí mismo. Este es precisamente lo que sucede con la Luna, por esa razón solo vemos siempre una misma cara. Hay pues una cara visible y una cara oculta de la Luna. La primera está siempre apuntando hacia la Tierra mientras que desde la Tierra no es posible ver la segunda.


Una última observación. A veces se habla de la “cara oscura” de la Luna refiriéndose a la cara oculta, lo cual no es correcto. No podemos ver desde la Tierra la cara oculta de la Luna por la sencilla razón que la Luna nunca muestra esa mitad en dirección a la Tierra. Si Fernando está siempre mirando de frente a Cecilia, entonces Cecilia nunca podrá ver la espalda de Fernando. En cambio, hablar de una "cara oscura" de la Luna es suponer que hay una mitad de la Luna que nunca recibe luz del Sol, lo que no es verdadero, pues en cualquier punto de la superficie de la Luna habrá períodos de “día”, es decir, con luz solar, y períodos de “noche”, es decir, sin luz solar.

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